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lunes, 9 de marzo de 2026

Pulpos

 

¿Qué sucede cuando se tiene cerebro por todo el cuerpo?



Los pulpos son los 'Houdinis' del océano: su capacidad para cambiar de forma, textura y color hace que la distinción entre cerebro y cuerpo sea borrosa. Y su inteligencia se distribuye por toda su anatomía.

Los cefalópodos –pulpos, sepias y calamares– tienen un cerebro digno de un astuto villano de película. Tienen sistemas nerviosos complejos y cerebros grandes. Un pulpo común tiene alrededor de 500 millones de neuronas. Los seres humanos, en comparación, tenemos cerca de 100.000 millones, y son un caso aparte en cuanto a comportamiento sofisticado en los invertebrados.


Son especialistas en fugas. En los centros de investigación que trabajan con estos animales, se sabe que se escapan y asaltan tanques vecinos en busca de comida, comportamientos que no son del todo sorprendentes dadas sus tendencias naturales a explorar y alimentarse en los charcos de marea. Al estilo de 'Buscando a Dory', pero con menos Disney y más caos nocturno. 

En la Universidad de Otago en Nueva Zelanda, un pulpo descubrió que podía apagar las luces del tanque lanzando chorros de agua a las bombillas, con lo que causaba cortocircuitos. Los científicos se vieron obligados a liberarlo porque las facturas de las sucesivas reparaciones del sistema eléctrico subían sin parar. Los culpables, unos pulpos pandilleros aburridos.


Pero no solo son inteligentes, además, tienen personalidades. En el  laboratorio un pulpo tomó manía a un miembro del personal. Cada vez que esa persona pasaba, recibía un chorro de agua en la nuca. Y, en la Universidad de Dalhousie, en Nueva Escocia, una sepia lanzaba chorros de agua a todos los nuevos visitantes del laboratorio, pero no a las personas que estaban presentes con frecuencia.

Todo apunta a que pueden distinguir entre personas, incluso cuando visten uniformes idénticos. En un experimento en el acuario de Seattle, probaron qué hacían ocho pulpos cuando, durante dos semanas, eran atendidos por un cuidador «agradable» –que los alimentaba regularmente– y un cuidador «malo» –que los tocaba con un palo con pinchos–. Después de dos semanas, todos los pulpos se comportaban de manera diferente con los dos cuidadores. Los pulpos saben que están encerrados y el humano está fuera. Y ellos quieren salir.

Sistema nervioso tentacular. La mayoría de sus neuronas se encuentran en los brazos, permitiéndoles una autonomía impresionante. ¡Sí, sus brazos pueden pensar por sí mismos! Un brazo amputado puede seguir explorando y agarrando cosas. Y cuando un pulpo en libertad te examina, envía un brazo para inspeccionarte, sugiriendo una acción deliberada guiada por el cerebro. Por otra parte, las sepias tienen un sueño similar al REM, la misma fase de sueño de movimiento oculares rápidos en la que los humanos soñamos. 


Su inteligencia es versátil. El concepto de cognición incorporada sugiere que nuestra inteligencia surge de la interacción del cuerpo con el mundo. Pero el cuerpo de un pulpo desafía esta noción. Su capacidad para cambiar de forma, textura y color hace que la distinción entre cerebro y cuerpo sea borrosa. Lo mismo puede volverse un misil elegante que esconderse en un frasco. Y su inteligencia se distribuye por toda su anatomía.

Los pulpos y sus parientes cefalópodos ejemplifican una trayectoria evolutiva alternativa a nuestra inteligencia, mostrando habilidades cognitivas avanzadas y comportamientos complejos. Su capacidad para adaptarse, reconocer individuos, resolver problemas y participar en juegos resalta su forma única de inteligencia y ofrece información valiosa sobre la diversidad de la evolución cognitiva en el reino animal.





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