Los recuerdos son esa otra vida extraña y difusa, la calima del tiempo, un velo sutil que desmiente la verdad de lo pasado.
Lo pequeño se hace grande, y nuestra vida se disuelve en la esencia del tiempo. La imagen rota la recomponemos en nuestra mente pedacito a pedacito, componiendo un puzzle a voluntad.
Es una recomposición engañosa que nos condiciona y convierte en dolor lo querido y no alcanzado y mitiga lo que nos hizo daño, esclavizándonos a un pasado que no nos deja avanzar.
Son subjetivos y evolucionan con nosotros con el paso del tiempo, lo importante, es extraer lo mejor de ellos y seguir.
Lo mejor de la vida es el pasado, el presente y el futuro. De vez en cuando, debemos volver la vista atrás para darnos cuenta donde estamos.
Somos lo que somos por lo que fuimos.
Es una recomposición engañosa que nos condiciona y convierte en dolor lo querido y no alcanzado y mitiga lo que nos hizo daño, esclavizándonos a un pasado que no nos deja avanzar.
Son subjetivos y evolucionan con nosotros con el paso del tiempo, lo importante, es extraer lo mejor de ellos y seguir.
Lo mejor de la vida es el pasado, el presente y el futuro. De vez en cuando, debemos volver la vista atrás para darnos cuenta donde estamos.
Somos lo que somos por lo que fuimos.
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